miércoles, julio 17, 2019

Cuando la práctica debe ir sobre la teoría


Estás en la mañana frente al espejo y te comentas la idea que tuviste durante tus horas de sueños.

Está es la idea que revolucionaría la industria en la cual tienes experiencia.

Después de una ducha vas a tu escritorio y empiezas a armar el rompecabezas.

Parece que después de muchos años de ir y venir con diferentes conceptos, por fin tienes lo que te permitirá abrir un negocio de verdad y no solamente abrirlo sino irrumpir en el mudo de los negocios como un gran empresario.

Sí el empresario visionario que además de resolver los problemas actuales y permite el crecimiento de sus empleados. En otras palabras, la idea es un sueño hecho realidad.

Ahora lo que sigue es aterrizar ese sueño.

Parece una cosa sencilla pero tal vez no lo sea. Abres libros, revistas y comentarios de personas expertas en el tema.

Quieres tener todos los elementos en el lugar adecuado para tomar la decisión correcta. La investigación empieza a prolongarse mucho. Después de una semana, es un mes y ahora llevas más de tres meses con la idea sin tomar acción.

Después de haber leído, investigado y preguntado a actores con relación a tu idea, das cuenta de lo que fue un gran sueño, en la práctica no lo podrás llevar a cabo por la serie de desventajas que el proyecto tiene.

Esta historia es una historia muy común por la cual muchos "emprendedores" pasan. El problema es sencillo. Muchas de las veces queremos minimizar tanto el riesgo que al tener tanta información, lejos de tomar acción, dejamos el sueño atrás.

No tengo duda que la información es relevante pero la acción es más importante para hacer un sueño realidad.

Da un paso práctico el día de hoy. Día a día ese sueño realmente pasará a ser una realidad.



lunes, julio 01, 2019

¿Es importante el nombre del negocio?

Es importante en la medida que se tenga una visión clara de lo que se quiere hacer de ese negocio y al tiempo, éste refleje la misión, valores y compromisos de la empresa.

No es importante si al momento de iniciar un negocio lo principal es limitarse a intercambiar un servicio o producto por dinero sin ir más allá.


¿Qué negocio iniciar?


Esta es una de las preguntas más comunes y frecuentes que encuentro en foros para emprendedores.

Dar respuesta a ésta es complicado.

Es complicado por muchas razones. Si vemos los negocios que tienen o han tenido éxito a nivel nacional o internacional, difícilmente habrá una sola respuesta pues encontraremos grandes resultados en una gran variedad de giros de diversas industrias.

Es complejo porque, aunque a muchos les gustaría tener la respuesta y empezar a general ingresos mañana, la realidad es que los negocios no son así. Los negocios sólidos y en crecimiento son el fruto de mucho trabajo. En otras palabras, en la dedicación y tiempo que se le ha dado a éste.

Es enredado porque el tener el tipo de negocio que “pudiera funcionar” no significa que la persona está preparada para manejarlo de manera eficiente. Por ejemplo, si alguien mencionara que una empresa de construcción es un buen negocio, se necesitaría algo de experiencia en el ramo para tener resultados. No es que la falta de experiencia sea un impedimento para iniciar un negocio en un área en donde no tengamos conocimiento, simplemente que, para obtener ese conocimiento, habremos de invertir tiempo y dinero. O sea, regresamos al segundo punto.

Es complejo porque si tuviéramos la respuesta a esa pregunta, la mayoría seguiría ese camino sin embargo la evidencia prueba que no hay un camino “seguro”.

Por lo anterior, es indispensable nos preguntemos sobre nuestras capacidades, nuestros objetivos, nuestras afinidades y actuemos en consecuencia. Decidir el negocio a emprender tiene más que ver con nosotros que con el ambiente. Es pues necesario conocernos más.

martes, marzo 05, 2019

Miedo, ¿de qué?

No quiero dejar mi zona de confort.

He estado sentado en ella por años y aunque sé que no me ha permitido crecer, sigo con ella.

¿Por qué sigo con ella si sería tan simple moverme a otra habitación?

Entiendo. No conozco la otra habitación y seguir en la misma me permite ser el rey de un reino que ni siquiera yo conozco pero que he protegido como si fuera el mayor tesoro.

No se trata de no que no valoro lo que tengo, simplemente es pensar cuáles son mis posibilidades y mis sueños. Cuando veo lo anterior, debo de pensar si esas posibilidades son reales y si lo son debería empezarlas a mover hacía mi sueño.

Si no son "reales", entonces me debería de sentar a pensar y moverme al punto en donde pueda detectar el principio de esas creencias. Creencias que seguramente vienen de un pasado donde la "seguridad" está antes del "riesgo".

Pero hoy quiero arriesgar, no quiero seguir en la habitación que no me ha permitido crecer aun cuando me ha brindado un lugar "seguro".

Quiero acabar con mi "seguridad" a cambio de mi prosperidad y seguro, la prosperidad de los que me rodean.

sábado, diciembre 01, 2018

Cuando se espera nada de aquella esperanza

Se aproxima el cambio de gobierno, un partido de izquierda remplaza a un partido de centro derecha que ha sustentado el poder en el país por muchos años pero que ha mantenido, por conveniencia, al pueblo ignorante pero ese pueblo ignorante ha sido el que ha llevado al de izquierda al poder, así son las cosas.

Nadie sabe para quien trabaja.

La cuestión es que el cambio se da en un país muy divido en donde uno es el bueno, otro es el malo representado en varios aspectos por el pobre vs. el rico, el blanco vs. el indígena, el patrón vs. el obrero.

Esta es una división que a largo plazo ayudará a perder pues como dijo Felipe II de Macedonia “divide y vencerás”.

Esta división abonará solamente para aquellos que vean en esa situación de encono una oportunidad para ganar pues a “río revuelto, ganancia de pescadores”.

Si es así. ¿A quién le conviene más esa división? ¿Tendrá la ganancia el pobre y dejará éste de serlo? ¿El indígena reivindicará su posición y obtendrá el respeto que merece no por ser indígena sino por ser una persona?

Esperaría que así fuera, pero la historia nos marca pocos hechos en donde lo anterior haya ocurrido.


Cuando el equipo está divido, resulta difícil pensar que se llegue al triunfo.

viernes, noviembre 30, 2018

Ayuda que yo te ayudaré

Si eres un bombero, maestro, enfermero seguramente muchas de las personas conciben tu profesión como una para ayudar a los individuos en particular y la comunidad en lo general.

Sin embargo, si esta ayuda es remunerada, ¿es realmente ayuda?

Esta es la pregunta que me tengo hoy pues para muchas personas el sentido de justicia y por ende la ayuda, está relacionado al hecho de recibir o no una remuneración por dar un servicio determinado.

Pero si hay gente que no considera las actividades de los profesionales ya mencionados como una ayuda por el simple hecho de recibir un salario, entonces, ¿qué es ayudar?

Para ellos ayudar significa hacer algo sin que haya una retribución por lo que se haya hecho. Pero entonces si a mi vecino lo ayudo, por ejemplo, a encender su auto que se quedó parado en medio de la calle y éste el día siguiente me da una caja de chocolate en agradecimiento, ¿se vuelve esto una retribución y por lo tanto la quito del renglón, ayuda?

¿Podrían entonces “ayudar” los empresarios, pintores y políticos a su comunidad? o ¿el hecho de recibir algo a cambio por un servicio, el sentido de la ayuda pierde su pureza?

Diría que la cuestión monetaria no está en conflicto con el deseo de ayudar.

Siempre habrá personas que decidan enfocarse en profesiones que les permitan resolver problemas con los que lidiamos todos los días y el hecho de pensar en los demás hace a esa actividad relevante para el grupo a pesar de que sea remunerada.


Quisiera ver más personas comprometidas con el grupo, con la comunidad para que ésta crezca como consecuencia de una ayuda mutua.

jueves, noviembre 29, 2018

La inutilidad de las etiquetas

¿Son las etiquetas buenas, malas o útiles? La gran respuesta es que tendremos un caluroso debate.

La estudiante está frente al maestro y aun cuando quisiera que la clase fuera diferente ella sabe y entiende por su experiencia que es él quien tiene el control y el conocimiento. Por lo tanto, también tiene el sartén por el mango.

Por su parte el maestro quisiera que sus alumnos fueran más participativos y dejaran de depender de él para recibir la mayoría de información en el aula.

Sin embargo, está el problema que desde mucho tiempo hemos tenido tiene que ver con las etiquetas.

En otras palabras, con los convencionalismos que hemos ligado a esas señales, pero a veces esas señales son obsoletas o innecesarias para generar cambios.

Son obsoletas cuando necesitamos maestros con actitudes diferentes que inviten a los alumnos a pensar y no solamente a ser receptores de conocimiento como lo criticó Paulo Freire en su libro Pedagogía del Oprimido o cuando se necesitan alumnos que hablen para expresar sus necesidades de aprendizaje en un ambiente muy cambiante.

La situación es que seguimos teniendo prácticas que mantienen a los jóvenes como esclavos de las ideas de otros.


Una sacudida para ambas partes no sería mala opción como tampoco lo sería dejar de pensar en la utilidad de las etiquetas para darnos señales.

Una historia de números y encuentros mágicos (Cuento)

Había una vez una joven de nombre Lourdes, cuyo corazón latía al ritmo de la escuela. Sus notas destacaban siempre por su excelencia, result...